Reseñas Literarias

Reseña: “Cuentos para fomentar el turismo” de Emilio S. Belaval

 

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Título: Cuentos para fomentar el turismo
Autor: Emilio S. Belaval
Editorial: Editorial Cultural
ISBN: 9788439957942
Páginas: 142
Calificación:

11lu3j444/4

sinopsis

Cuentos para fomentar el turismo es una antología de honda sátira social que se burla de anunciar el paisaje puertorriqueño como estímulo de la industria turística. Asimismo, se plantea el afán de presentar a través de sus personajes los problemas económicos, morales y espirituales que han de dar a estos cuentos una nota de amargura. La misión de la obra es tratar de rescatar la identidad puertorriqueña.

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No siempre el turismo se observa desde un modo positivo. La misión de la obra Cuentos para fomentar el turismo de Emilio S. Belaval es tratar de rescatar la identidad puertorriqueña. En Puerto Rico, la invasión de Estados Unidos en 1898, marcó las actitudes de la Generación del 30, creando un aumento en la producción de cuentos y novelas de alta calidad junto con la ansiedad de los autores de conocerse a sí mismos. En esta época los problemas sociales, políticos, económicos y culturales se convierten en cantera temática del cuento de ese momento. En primer lugar, se impuso una cultura y un idioma (el inglés) distinto del existente (español). Además, la situación económica de la Isla era deplorable y los Estados Unidos acaparó el comercio y la industria, creando desempleo y hambre. Estos acontecimientos históricos señalados marcan un cambio trascendental en la vida del puertorriqueño. Como resultado, los escritores se interesaron en analizar la penetración norteamericana en su cultura y les preocupó la búsqueda de la personalidad puertorriqueña.

Uno de estos grandes escritores fue Emilio Belaval quien nació en Fajardo el 8 de noviembre de 1903 y murió en San Juan en 1973. Se graduó de la Escuela de Leyes de la Universidad de Puerto Rico (1927) y se distinguió como abogado, ensayista, dramaturgo, periodista y cuentista. Su participación en el ambiente cultural de la Isla lo llevó a presidir el Ateneo Puertorriqueño y la organización Pro Arte Musical. Además, dirigió la sociedad dramática Areyto y la Academia de Artes y Ciencias de Puerto Rico. Asimismo, fue miembro del Consejo Superior de Enseñanza y la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española. En sus obras reflexiona sobre la realidad puertorriqueña. Desde muy joven sintió afición a las letras y sus primeros versos aparecen en Puerto Rico Ilustrado, cuando apenas contaba con 14 años de edad. Entre sus obras se destacan las colecciones de cuentos: El libro azul (1918) y Cuentos para colegiala (1922) los cuales muestran el proceso de formación progresiva del narrador. En sus otras colecciones: Cuentos de la Universidad (1935), Cuentos para fomentar el turismo (1946) y Cuentos de la Plaza Fuerte (1963) se evidencia la madurez alcanzada en las técnicas narrativas. Sus ensayos, principalmente reunidos en el libro Areyto (1848), complementan y amplían la visión e inquietudes de este autor.

En la antología de cuentos de Emilio Belaval se plantea el afán de presentar a través de sus personajes los problemas económicos, morales y espirituales que han de dar a estos cuentos una nota de amargura. Los cuentos de Belaval recogen la gran preocupación social sin dejar de tener un ancho sentido de humanismo universal. Con el uso de la sátira, género literario que expresa indignación hacia alguien o algo, con propósito moralizador, lúdico o meramente burlesco Belaval instruye a su público. Cuentos para fomentar el turismo es una antología de honda sátira social que se burla de anunciar el paisaje puertorriqueño como estímulo de la industria turística. Asimismo, presenta la problemática del choque de dos culturas y el estado socioeconómico de la Isla. La ironía se inicia en el mismo título del libro ya que ni los temas ni los personajes se han creado con el empeño de fomentar el turismo. Los temas y personajes son instrumentos para la denuncia de la injusticia social.

*Las descripciones de los cuentos pueden considerarse como *SPOILERS*

La antología comienza con el cuento “Un desagravio al cabrón del barrio Juan Domingo” el cual se lleva a cabo en un funeral, el de Juan Domingo. A este la mujer le había sido infiel, pero el barrio entero se juntó para vengar esta infidelidad y así el difunto pudiese irse al cielo tranquilo. Los cuentos están llenos de supersticiones. Al final matan a la adultera y al hombre con quien le fue infiel, asesinándolo de un machetazo en la cintura. Otro de los cuentos de esta antología es “El niño morado de Monsona Quintana” en donde el personaje de Monsona Quintana representa a una madre que da todo por sus hijos, pero padece de miseria y hambre. Su último hijo muere y se observa muy marcada la creencia religiosa del catolicismo, al mencionar que sus rezos no fueron escuchados. Además, en este cuento se hace mención de unos turistas que paseaban frente al velorio. Este cuento es uno de los más famosos del escritor. En “Santiguá de Santigüero” se observan también estas creencias ya que el pueblo tiene un santigüero, persona que cura los males y enfermedades de la gente del pueblo. Lamentablemente es una gran crítica a la hambruna que existía en ese tiempo. Al santigüero llegó un paciente al cual no se le encontraba enfermedad y al final cuando ya está a punto de morir, el santigüero le pregunta de qué enfermedad muere, y este le contestó “de hambre”. (78)

En el cuento “La viuda del manto prieto” podemos observar como los norteamericanos utilizaban al pueblo a su voluntad y desalojaban de sus casas a los campesinos si obstruían sus fines económicos. Los norteamericanos contratan a un campesino para que convenza a una viuda de irse de su rancho. La historia de la viuda es conmovedora y también sirve como una muestra de la problemática social. Al final, el campesino quema el rancho y también los bienes de los norteamericanos. Otro cuento para mostrar el esfuerzo y astucia de los puertorriqueños es “Juan Candelario”, hombre que se corta tres dedos con tal de no perder su finca y poder pagar 400 dólares que le debía a Don Teodorito. Al cortar sus dedos el gobierno le daría el dinero que le hacía falta y planeó todo para realizar esta hazaña en el área de trabajo. A pesar de todo este esfuerzo Don Teodorito seguía tomándole el pelo y cobrándole dinero al pobre Juan Candelario. Al final, siguiendo el consejo de un amigo, quien le dijo que se podría deshacer de su mala suerte, Juan Candelario se aprovechó de la tradición de la Candelaria y quemó el almacén de Don Teodorito, sin darse cuenta que el aún estaba adentro. Este cuento es una muestra de la injusticia social y de las hazañas que podían llegar a hacer las personas solo para poder pagar el dinero u olvidarse de que tienen que hacerlo.

Asimismo, en los cuentos existía una desigualdad inmensa para las personas de bajos recursos. Por ejemplo, en el cuento “Tormenta Platanera” tenemos el caso de un huérfano al cual el Compadre Grande da un hogar, un rancho, en el cual ambos trabajaban y se ayudaban mutuamente. Tristemente un día el Compadre Grande muere y el huérfano ya adulto, tiene que hacerse cargo del rancho, la viuda y las deudas. Le quitan el rancho y al mudarse, muere la viuda. En el segundo rancho le piden que se vaya ya que La Central quiere obtener esas tierras. El huérfano una vez más tiene que irse del lugar al que ya estaba acostumbrado y se muda a otro lugar, según él, difícil de llegar ya que se encontraba en una gran colina. En el nuevo rancho lo sorprende una tormenta que destruye toda su finca. Sin fuerzas y vencido va a la ciudad y aquí un alguacil se le acerca para pedirle que se vaya de la ciudad: “¡Jibaro platanero en la ciudad es un peligro para fomentar el turismo! Anda todo el día tras su velioneo, jeringándole la madre al turista”. (51)

Desde otro punto de vista, el cuento de “María Teresa monta en calesa” es la historia de la prostitución urbana salida de la pobreza del campo. Se presenta a una joven que busca un mejor futuro y se encuentra con Don Diego quien además de ser americano, la tienta para que se prostituya y así obtener el dinero que desea. Durante el cuento en dos ocasiones se menciona el fomento del turismo “aun no habíamos decidido fomentar el turismo en esta tierra” (96) cuando aún María Teresa no se ha dedicado a la prostitución y luego “se ponía el diente de oro para ofrecerse a la marinería ambulante y las posibilidades turísticas” (106) cuando ya se dedicaba a ella. En otro de los cuentos “Capataz buena persona, montado en caballo blanco” se ve claramente el trato indigno a los peones, de quienes se burlaban y golpeaban. Tal es el caso de Quirinche Morales al cual un día el capataz golpeo y dejo bañado en sangre casi moribundo. Esto causó que todos los trabajadores se rebelaran y lograran que sustituyeran al capataz. El nuevo capataz era uno muy amigable, que se tiraba chistes de vez en cuando y tenía un caballo blanco. El caballo y él se hicieron muy amigos de Quirinche Morales, al punto de que se le acercó para pedirle un favor muy importante. Resulta que este nuevo capataz ayudaba a los pobres, enviándoles semillas de La Central para que crearan fincas. La amistad fue muy bien hasta que Quirinche conoció a una mujer y el capataz la quería, cuando ella murió por razones que atentan a que fue culpa del capataz, la amistad entre ellos acabo. Quirinche Morales engaño al capataz una noche en la que llevaba las semillas, lo asesino a él y a su caballo.

El penúltimo cuento “Mantengo” hace alegoría a su título, ya que cuenta la supuesta historia de la primera persona que fue “mantenida por el gobierno”. Es increíble como la crítica realizada hacia las personas que reciben ayuda del gobierno, todavía sea un tema debatible al día de hoy. La persona mantenida “murió de apoplejía, gordo como un cerdo, con la inefable sonrisa con que muere en nuestra tierra aquel que logra agarrar una puntita de sabana verde para arroparse los pieses.” (92) Finalmente, el último cuento de esta antología “Conversión espiritual de la maestrita rural Isabelita Pirinpin” trata de una maestra que tiene la obligación de enseñar el inglés y la cultura norteamericana en las escuelas: “niños yo he venido aquí a enseñarles cómo se puede llegar a ser un buen ciudadano americano”. (110) Los niños terminan dándole una lección a la maestra mostrándoles la realidad de la sociedad puertorriqueña. Este cuento muestra claramente la imposición de una cultura.

En Puerto Rico, aún continúan los problemas sociales y sigue imponiéndose una cultura y un idioma. Asimismo, la situación económica de la Isla continúa en decadencia. Los acontecimientos históricos influyen en la vida y el turismo puertorriqueño. ¿Cómo se podría obtener beneficios de un turismo como el aquí presentado?

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Para todo aquel que quiera disfrutar de esta magnífica obra se encuentra disponible en la página de la Colección Digital de la Universidad de Florida aquí.

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