Análisis en Literatura

Otra perspectiva de la “niña mala”

travesuras de la niña  mala

     Jorge Mario Pedro Vargas Llosa, escritor peruano de la obra ‘‘Las travesuras de la niña mala’’ nació en Arequipa el 28 de marzo de 1936. Es uno de los más importantes novelistas y ensayistas de Latinoamérica, así como uno de los principales autores de su generación. Actualmente tiene 73 años. Vargas Llosa subió a la fama en la década de 1960 con novelas como La ciudad y los perros (1963), La casa verde (1965), y la monumental Conversación en La Catedral (1969). Aún continúa escribiendo prolíficamente en una serie de géneros literarios, incluyendo crítica literaria y periodismo. Entre sus novelas se cuentan comedias, novelas policiacas, novelas históricas y políticas. Varias de ellas, como Pantaleón y las visitadoras (1973) y La tía Julia y el escribidor (1977), han sido adaptadas y llevadas al cine.

     Muchas de las obras de Vargas Llosa están influidas por la percepción que tiene el escritor de la sociedad peruana y por sus propias experiencias como peruano. Sin embargo, de forma creciente ha expandido su repertorio y tratado temas que son de otras partes del mundo. No obstante, Mario Vargas Llosa ha residido en Europa (España, Inglaterra y Francia) la mayor parte de su tiempo desde 1958, recibiendo la nacionalidad española en julio de 1993, de modo que en su obra se percibe también una fuerte influencia europea. Según declaraciones del propio autor, ‘‘Las travesuras de la nina mala’’ se trata de su primera novela de amor. En ella narra la relación tormentosa y enfermiza de dos amantes durante cuatro décadas, con el trasfondo de los tumultuosos cambios políticos y sociales que se vivieron en la segunda mitad del siglo XX en lugares como Lima, París, Londres, Tokio y Madrid. Fue publicada en el año 2006 y en el 2010 obtuvo el  Premio Nobel de Literatura.

     Muchos críticos observan a la protagonista como si fuese la única en llevar a cabo la cuidadosa tarea de la perversión del otro. Explican como Ricardo demuestra una obsesiva dependencia y degradación; de una manera de sometimiento consciente y al mismo tiempo inconsciente a esa mujer que paulatinamente lo arroja en el abismo de su propia soledad, dejándolo únicamente con la posibilidad de relatar su historia, esto es contarla a ella al mismo tiempo que se contará a sí mismo y por este camino volverá a vivir. Este amor testarudo se parece a los sentimientos exagerados y poco realistas de los melodramas o telenovelas de poca calidad. Una vez, cuando Ricardo le dice de nuevo a la niña mala que la quiere, que la desea con toda su alma, con todo su cuerpo, que está más bella que nunca, ella le responde: ‘‘!Qué huachaferías me dices, Ricardito!’’ y Ricardo contesta: ‘‘Lo peor no es que las diga. Lo peor es que las siento. Sí, son verdad. Tú me conviertes en un personaje de telenovela’’.

     Críticos observan  y dan importancia solo al hecho de como ‘‘El niño bueno’’ deja manejarse y explotarse por la niña mala. Cada vez que se ven él le declara abiertamente su amor y plena entrega y ella siempre lo abandona. El comportamiento de Ricardo es humillante. Delante de su ‘‘diosa’’ pierde este hombre enamorado gran parte de su dignidad. Se convierte en un esclavo que se libera solo al final de la obra. Cuando Ricardo está en Japón para ver a Kuriko, está sorprendido por la actitud tan activa que muestra la niña mala esta vez. Es “insólitamente cariñosa’’, le cuenta cómo lo echaba de menos y al fin lo lleva a la cama. En el medio de la escena sexual Ricardo se da cuenta de que cayó en una emboscada, y que todo esto es un espectáculo preparado para Fukuda (el marido actual de la niña mala) que estaba todo el tiempo escondido en el cuarto.

     Se observa a Otilia como una niña pobre, pero que sin embargo tenía ambiciones y voluntad para cambiar su vida. Comenzando desde conseguir una  beca de guerrillera para poder salir de Perú y no volver nunca. La miran desde la perspectiva de transformarse en una mujer segura de sí misma. En  la ‘‘niña mala’’ prevalece la noción seductora que resulta expresada en las diferentes facetas de su comportamiento y el protagonista emerge como una víctima de esta seducción. El erotismo se cumple en etapas también, en las cuales Otilia “educa” a Ricardo hasta convertirlo en un adicto al sexo, mejor dicho, un adicto a su cuerpo de hembra tentadora.

     Al investigar acerca del tema observe que todos los críticos ven esta novela desde una perspectiva normal de una mujer fuerte que lucha y engaña para obtener lo deseado pero mi interpretación es una distinta. En mi opinión la novela es una burla a lo que el género se refiere. En varias ocasiones observamos el machismo, ya que la protagonista desde un principio, al desear más allá de lo que tiene, no logra sus sueños por si misma sino que depende de cada hombre adinerado que conoce para obtener lo deseado. Engaño tras engaño pero es ella quien termina siendo engañada en sus propias redes, demuestra ser alguien débil, una persona masoquista y a quien le gusta ser dominada. Ricardo describe a Mrs. Richardson:

Ya no era aquella muchachita vulnerable que, pasando mil pellejerías, había salido adelante gracias a una audacia y una determinación poco comunes; ahora era una mujer hecha y derecha, convencida de que la vida era una jungla donde sólo triunfaban los peores, dispuesta a todo para no ser vencida y seguir escalando posiciones.

Entonces, yo me pregunto, ¿audacia y determinación es obtener todo gracias a entregarse a un sin número de hombres? Para mí de esta manera no nos hacemos mujeres hechas y derechas y mucho menos dependiendo de un hombre para ser adinerada. De otro modo la ‘‘niña mala’’ demuestra tener problemas serios problemas, desde la obsesión por tener mucho dinero hasta la de un punto de vista como mujer maltratada.

    Además de interesarse por hombres ricos y poderosos, le gusta que sean dominantes. La niña mala dice: ‘‘…nunca en mi vida he dependido tanto de nadie como dependo de él. La verdad es que puede hacer conmigo lo que quiera. […] – No es amor, te lo juro. No sé qué es, pero esto no puede ser amor. Una enfermedad, un vicio, más bien. Eso es Fukuda para mí’’.  Aunque lo llame de cualquier manera, una enfermedad o vicio, en esta relación la niña mala pierde el dominio sobre sí misma. Fukuda la maneja, maltrata y humilla y lo peor es que ella lo sufre todo voluntariamente. La protagonista lleva en sí una tendencia masoquista que aquieta el cruel Fukuda. Este hombre hace de la niña mala su esclava a la que priva de soberanía, de orgullo, de autoestima y, casi de razón. Ella aceptó voluntariamente esta relación retorcida porque le gustaba sentir la predominancia. Sin embargo, un día se da cuenta de qué situación se convierte muy peligrosa y saca fuerzas para liberarse de él. Tanto fue el daño que ni podía aceptar lo ocurrido e inventa una historia falsa para ocultar la verdad.

    La tendencia a sumisión frente al carácter más fuerte y tratamiento duro, hasta cruel se refleja también en la relación con Ricardo. Cuando la niña mala vuelve por la noche luego de que Ricardo estuviese al punto del suicidio y actúa como si no pasara nada, Ricardo no logra dominarse y hace patente su cólera:

No pudo decir más porque yo, no sé cómo, había cruzado la habitación de un salto y la había abofeteado con todas mis fuerzas. Vi un brillo de terror en sus ojos, la vi remecerse, apoyarse en la cómoda, caer al suelo y la oí decir, acaso gritar, sin perder del todo la serenidad, esa calma teatral: Estás aprendiendo a tratar a las mujeres, Ricardito.

¿Quién dice que así es que se tratan? La niña mala exige que el hombre la trate mal porque está de acuerdo con ese tratamiento. Todo bien mirado, ella es de hecho machista. Su concepción del comportamiento muestra signos del pensamiento típico para los hombres machistas.

    Por otro lado debemos observar el tiempo situado en la novela. Las mujeres no tenían muchos derechos y observado desde este punto Otilia hace todo lo posible así sea acostándose y engañando a los hombres para obtener lo que desea. Pero en mi opinión esto no es excusa para depender de los hombres y no valerse por sí misma. Otilia en un comienzo demuestra ser lo que acostumbramos ver en un ‘‘hombre’’ en la manera que engaña y enamora en cambio a los que enamora son ‘‘mujeres’’. La novela ‘‘gira’’ los sexos al revés. Ricardo afirma que ella es lo más importante en su vida: ‘‘…lo único que realmente deseaba con esa pasión con que otros persiguen la fortuna, la gloria, el éxito, el poder, era tenerla a ella, con todas sus mentiras, sus enredos, su egoísmo y sus desapariciones…’’. Ricardo es el único hombre con el que la ‘‘niña mala’’ no está para mejorar su estatus social, porque Ricardo no es rico ni poderoso. Y es el único hombre al que ella puede volver siempre, haga lo que haga.

    En el final de la novela Ricardo pregunta a sí mismo: ‘‘¿Se podía llamar historia de amor a esa payasada de treinta y pico de años, Ricardito?’’. Mi propósito respecto a esta novela es que observen que no todo gira alrededor de que es una ‘‘niña mala’’ sino que esa ‘‘niña mala’’ cae en su propia trampa. La ‘‘niña mala’’ demuestra la mala toma de decisiones y como el dinero no lo es todo en la vida. ¿Por qué obtener las cosas que deseamos mediante el apoyo de los hombres? Debemos tener una visión crítica/feminista de la novela y no dar por sentado el valor en obtener lo deseado por la protagonista.

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